lunes, 26 de abril de 2021

Autorretratos.

 Tomando los últimos vestigios del único sol que puedo llegar a recibir durante el día a las 9.30 de la mañana. Recuerdo mis días en ese espacio chico, bullicioso, dañado, con gran tendencia al fallo de cada uno de los elementos que conformaban ese lugar. Lo único que importaba es que tenía un baño personal en la pieza y un ventanal gigante al cual le llegaba sol durante toda la mañana si es que no estaba nublado o si no había vaguada costera (por cierto que es necesario saber diferenciar una cosa de la otra: lo primero parte mal desde el comienzo y una se adecua,, dice, filo, ya está, y te abrigai desde el comienzo. En cambio, lo segundo, es una energía, un calor y una luz que de pronto te arrebata un fenómeno que no sucede tan seguido en el mundo pero que sí pasa seguido en la costa). Al final, en ese espacio cuando todo salía bien, me metía a bañarme en esa ducha del demonio: agua que salía o hirviendo o helada, la presión del agua bajaba de repente y el calefont se apagaba, y por consecuencia, lo fuerte que tenía que tener el agua corriendo porque si no no había manera en que saliera caliente, pero que me terminaba doliendo la piel incluso. Fuera de eso, toda estilando envuelta en toalla, me sentaba en la cama al solcito, me miraba la piel, me echaba crema, me tocaba los pelos recién germinando del cuerpo, cerraba los ojitos y me abrigaba así, estando desnuda bajo el sol, mirando el árbol de los vecinos temporales (temporales porque obvio que yo era el elemento temporal en esa situación). Algunas cuantas veces me tomé fotos, creo que así fueron mis primeros desnudos, con el pelito estilando. 

Estas fotos, sin pensarlo, fueron hechas pensando en ellas. Con la vuelta a mi casa de origen perdí todas esas posibilidades de encuentros conmigo misma. Esa mañana pude hacerlo en parte —y a medias—, porque quedé casi sola en la casa varias horas, y logré sentir de nuevo un poco la intimidad que conocí algún día. El baño y la habitación han sido espacios en los que la he encontrado, pero he descubierto otros, y aunque con miedo de habitarlos, los exploro igual. Me expongo pero me cuidan las sombras. La intimidad, la paz, la poca vergüenza, el amor, y el autocuidado. Ahí, en donde sea que esté, mientras esté eso presente estaré yo misma también. 

Fotografía Estenopeica (Día de) ((mundial))

 Hace dos días se celebró el día mundial de la estenopeica <3 y me siento muy feliz de haberme metido —al menos un poco— en ese mundo maravilloso. Hace dos años el José me regaló la primera cámara (del tipo de cajita de fósforos) a rollo, la cual se supone era a color y eso me emocionaba mucho, pero lo arruiné y para salvarlo resultó siendo blanco y negro. Luego seguí explorando harto tiempo con ella durante el encierro mental del año pasado (de hecho, el haberme metido tan de lleno a entenderla realmente me dio una energía y emoción que hace demasiado tiempo no sentía). También durante el año pasado conversábamos con el Kako de @fotoalquimia acerca de las estenopeicas y las cámaras solarigráficas, y pude entender muchísimas cosas más. Me prometí a mí misma hacer solarigrafías durante el verano, pero ya es mitad del otoño y aún no lo hago (pero me digo, tranki Cata, todo a su tiempo). Hace 3 días visité a otro amigo en Valparaíso (querido Chamo) que me encomendó la misión de instalar dos de esas cámaras en mi casa (unas latas de cerveza pintadas de negro con papel fotográfico dentro), además de explicarme una cachá de cosas y materiales y medidas y cálculos matemáticos. 

¿Por qué cuento todo esto, las conversaciones, los encuentros, los errores?

Porque me hace inmensamente feliz el encontrarme en el mundo de la fotografía, y aún más en el de la fotografía análoga: espacio de seres exploradores e investigadores, y por sobre todo, de seres que comparten sus saberes. Eso es lo más bonito de saber algo, compartir el conocimiento, los descubrimientos, los asombros. Y creo que la fotografía estenopeica, "la forma más primitiva de la fotografía", es la manera más bacán de comprender la fotografía desde su origen (y la gran mayoría veces desde el error). El amor por los materiales y por hacerlo unx mismx es insuperable. 

Por cierto, @fotoalquimica lanzó el FotoLibro Colectivo "6ta Convocatoria Nacional de Fotografía Estenopeica", espacio que reúne cada año a fotógrafxs de todo el territorio nacional con sus bacanísimos trabajos en esta técnica. Gracias por los espacios construidos <3 

domingo, 25 de abril de 2021

Ejercicio Diario (un diario que en verdad vengo escribiendo de hace tres vidas pasadas).

 Miércoles: Me hacen pensar en Valparaíso, y yo pienso, lo intentaré. También, burdamente, aprovecharé el viaje y no haré el real ejercicio. 

Jueves: Yo no sé por qué, pero hace rato vengo pensando que el hecho de estar en Valparaíso solucionará muchos de mis problemas internos/mentales. Pero cuando estaba allá, me volvía loca el ruido. Pienso que escapar de donde estoy me sacará del estado mental en el que me encuentro. Cambiarme de pieza, cambiarme de casa, cambiarme de ciudad; tantas veces lo he hecho estando en la costa. Creo que al final tendría que llegar a cambiarme de cuerpo y de cerebro y de pasado para lograr la plena tranquilidad. 

Viernes: Dejé el cuidado de los cerros por unas horas en medio de la cuarentena. Los permisos más estrictos hicieron volverme loca, pregunté por todos lados que qué pasaba si me fiscalizaban y ya se había pasado. Al final entre Quillota y Limache nunca hubo ningún control pa llegar al metro. Le pregunté en Villa Alemana a un vendedor ambulante que un rato antes escuché que le estaba dando consejos de evasión a otra vendedora acerca de las fiscalizaciones. Le compré un dulce y le pregunté que cómo estaba la cosa, y me respondió que no habían horas muertas, que siempre podía pasar que se subieran. Ante eso se une un tipo cercano a los cuarenta que estaba sentado frente a mí, me empezó a decir los puntos que él cachaba que fiscalizaban, me empezó a ayudar o a intentar hacerlo. Le respondía lo necesario para el momento, hasta eso me había caído bien. Me explicaba de permisos más largos y de cómo lo hacía para obtenerlos, hasta que me contó la primera vez que lo sacó. Déjame buscarlo en el correo, me dijo, lo saqué un día veinte... —a lo que yo pensé, veinte de abril, hace tres días, o veinte de marzo, ya en cuarentena—. Veinte del ocho, ¿qué mes es ese? Y bueno, obvio que me sabía esa fecha de memoria, si yo nací un veinte del ocho del noventa y seis. Claro que tengo claro que el ocho es Agosto. Y mi mente se transportó al veinte del ocho del dos mil veinte, también en plena cuarentena invernal: El mismo día al que el tipo sacó por primera vez un permiso tránsfugo yo estaba en el metro, también en dirección a Valparaíso, yendo a juntarme a tirar con un amigo después de varios meses. Y eso me hizo revivir la sensación, de nuevo, de lo excluida que me sentía ahora de esa ciudad, y de lo fuera que me siento de todo, realmente. Luego de un rato me preguntó el nombre y supuse que todo se iría a la cresta, y recién estábamos saliendo de Quilpué hasta llegar al Salto. Me preguntó por música y por si en mi casa tenía cintas VHS. Llegamos a la estación Hospital, un perro se iba a subir pero un cariño de un pasajero al bajarse evitó la tragedia en la vida de ese ser vivo de subirse sin rumbo y llegar a cualquier lugar. Íbamos a llegar a Viña y me dijo, bueno Catalina, ¡acá nos bajamos! y yo le dije, Yo no me bajo acá, con una cara del demonio luego de haberlo escuchado tanto rato. Y se bajó. Y llegamos a Recreo, y vi el mar, y sentí el sol. Y llegamos a Portales, y también había más mar, y más sol, y no habían controles, y supuse que ninguna parte de la conversación con ese sujeto valió la pena realmente. 

Sábado: Hace dos meses que no despertaba en Valparaíso. Casa ajena, una cama prestada, la ventana sin cortina, dormí menos de cinco horas, y eso que puse mi alarma a las 9.38 am para lograr dormir un poquito más, me desperté dos horas y veinticinco minutos antes. Siempre me pasa lo mismo en todas las casas ajenas, sobre todo las casas que tienen el sol encima al amanecer y las ventanas sin cortinas. ¿Qué hago en este rato? Qué ganas de haber tenido mi cámara. Me di vueltas en la cama, miré las plantas del patio, miré las fotos en la pared de esa pieza prestada. No sabía qué hacer con tanto tiempo antes de mi siguiente misión: conocer Cerro Polanco, llegar a un lugar en específico. Aprendí un nuevo recorrido en micro. Pensé que conocería el ascensor, pero lo estaban reparando. Conocí un gato gigante, abracé a amistades. Me estresé nuevamente por el permiso, por los supuestos controles, por otro compromiso más, por dejar la ciudad contra el tiempo. Al irme, bajé por unas escaleras y llegué a Avenida Argentina, tantas veces recorridas el año pasado, contra el tiempo, evadiendo controles sanitarios, por el mismo amigo que recordé el día de ayer en el metro por el día de mi cumpleaños. Pensé, qué paja encontrármelo. La diferencia estaba en que hoy existían nuevos motivos para estar caminando por los mismos lugares, de nuevo contra el tiempo, pero sin un desgarro del corazón al despedirse. 

sábado, 17 de abril de 2021

No pretendo escribir una reseña, pero es una de mis películas favoritas:

 Coffee and Cigarettes salió a la luz en el año 2003 y fue dirigida por Jim Jarmusch (director de tan buenas películas como Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999) y Broken Flowers (2005) / no nombro otras porque no las he visto jjj). Es una película que está compuesta por 11 historias cortas que básicamente son conversaciones en torno al café y a los cigarros, pero quienes interpretan estas conversaciones son actores siendo actores, representándose a sí mismos (por ejemplo, Bill Murray, Iggy Pop, Cate Blanchett, entre muchos otros). Cada una de las historias presenta situaciones que se van enrollando más y más y más y termina siendo una hueá terriblemente absurda y graciosa. Qué ganas de haber conocido cada una de las referencias y actores/actricez que iban apareciendo a lo largo de la(s) trama(s).

Un dato curioso que leí y que traté de volver a encontrarlo pero que no lo logré (así que existe la posibilidad de que en realidad lo esté chamullando), es que cada una de las 11 historias fueron grabadas desde los años 80 hasta los 2000, que finalmente fueron recopiladas en una sola historia. Por favor, corríjanme si en verdad estoy chamullando, pero si es que es verdad, me haría muy feliz.

No voy a contar nada más porque no me las quiero dar de persona que escribe reseñas de temas porque no es lo mío, pero creo que pasó a ser una de mis 5 películas favoritas que he visto en la vida. Solamente voy a decir, VELA. Está en youtube en súper buena calidad y con subtítulos. Ah, y dura al rededor de 1 hora y media, suficiente para captar la atención de todxs. 

viernes, 9 de abril de 2021

V9a1212

La primera foto que me hice semidesnuda fue recién a los 21 (siendo que estoy sumergida en la fotografía desde los 15 años). Ese año, el 2018, estaba haciendo una serie de fotos "Clavículas y Otros Bordes" y en varias ocasiones hice desnudos; creo que esa fue la primera vez que hacía fotos de desnudos, y fue antes que a mí misma, pude admirar la relación que las chicas tenían con sus cuerpos, llegando al punto que me llegué a sentir incómoda yo y no ellas. M impresionó caleta esa situación. 

Hasta ese momento ponía en duda mi valor como mujer si me hacía autorretratos desnuda. De hecho, subí primero fotos de ellas antes que mías, una por vergüenza, y otra porque pensé que quizás "qué podían pensar". Sentía un poco de miedo a que se me juzgara, tanto mis conocidxs como personas que llegan a mi perfil y ven mi trabajo. También me ha pasado en caleta de ocasiones que gente del rubro de la foto primero se pone a hablar de mi físico y luego hablamos de pega. Una vez, creo que hace como 1 año, aún estaba en una relación que duró años y subí a ig. un desnudo censurado, lo cual obviamente fue motivo de discusión. Discutí y todo, pero finalmente igual terminé bajándolo de internet porque me insegurizó más que la cresta. También estuve un tiempo con otro sujeto y lo único de lo que me hablaba era que estaba rica pero rara vez me ponía si quiera atención de otros aspectos de mi vida. Y así, innumerables situaciones similares.

Fui criada bajo el patriarcado. Cuesta a veces quitarse la culpa de no "exponerse" demasiado porque si no cualquier situación de violencia fue por nosotras mismas. Pero aquí estamos, erradicar eso de nuestras raíces, eligiendo vivir desde el lado de la resistencia; cada quien sabrá cómo hacerlo, cada quién conoce sus propios demonios. A parte, ¿qué es esa wea de tener que elegir entre mostrarse/ser rica y ser inteligente y buena en algo? no sé, como que esos estereotipos son del año 0 y es increíble que estemos en el 2021 y siga vivo entre nosotrxs. (a pesar de que los desnudos que hago no son con algún fin en específico más que simplemente retratarse sin ropa. INCLUSO, creo que me cuesta caleta sentirme rica o vestirme pa "sacarme partido", porque me da vergüenza, y porque siempre están presentes los fantasmas de los prejuicios con los que me he formado).

Gracias además a todas esas fotógrafas que retratan los cuerpos femeninos y comparten su trabajo, muestran diversidad de realidades. Siento que siempre una foto a nuestros cuerpos es una especie de reconciliación con una misma.