sábado, 4 de septiembre de 2021

 Estoy tan enojada

escribiendo

frente al computador

cansada

odio todo

nunca dejaré de escapar.

martes, 31 de agosto de 2021

31 de agosto

Estas fotos que hicimos para el primer número de @erraticas.cl creo que es lo mejor —y quizás lo único bueno— que he hecho este año en cuanto a fotis y que me devolvieron las ganas de vivir y de seguir haciendo esto. Pero han pasado como seis meses, les he dado como caja en todo lo que me ha resultado este último tiempo. E igual está bien. Hoy la recordé porque la @lejannel la tiene en la pared de su casa, y se veía linda. Aparece en la página central de la revista impresa. 

Y también una conexión no muy conectada, hoy es el cumpleaños de mi mamá. Y subo esta foto porque a ella le hace muy feliz que haga fotos de desnudos, que yo misma me los haga, y está tan orgullosa que le cuenta a todo el mundo que hago fotos en pelotita a mí misma y a otras personas (yo creo que es una de las tantas formas de proyectar sus cosas y deses, en este caso la libertad, en mi persona, su hija). Y también quiere empelotarse frente a mis lentes y equipos, yo lo encuentro hermoso. Es bacán ver cómo vamos creciendo juntas a lo largo de nuestras vidas :) .

Y viva andar a potopelao <3 .

viernes, 25 de junio de 2021

Una mañana de jaquecas.

Empezó a llover y se confundían las gotas con mis pensamientos, estaba siendo bombardeada por rabias y contradicciones. Esa noche me dormí temprano para no pensar más, dormí nueve horas /pero pensé más/ soñé mucho/ desperté abombada/cansada. Eso terminó transformándose en una jaqueca que los primeros quince minutos de mi día no entendía lo que significaría. Una hora y media más tarde entendí qué significaría. Mejor me levanto a tomar agua a ver si sólo era deshidratación. Mejor me tomo dos melipass y veo si es que sólo era tensión transformada en bruxismo. Mejor me levanto y siento el agua de la ducha y salgo del encierro a ver si era algo mental. Me di cuenta que no se me pasaba con nada de esas soluciones cotidianas porque ya sentía náuseas, así que tuve que obligarme a comer para preparar mi estómago para recibir la bomba de pastillas que sabía que vendría. Decidí hacer mi cama para que estuviera lsita a la vuelta, mientras la hacía me sentía cada vez peor y me lamentaba de que por qué no me levanté antes, que si ya me hubiera tomado la pastilla hace una hora en este momento ya no estaría a punto de vomitar mientras hacía la cama. Que por qué estaba haciendo la cama y no iba camino a la farmacia, que habría un desfase de 5, 10 o 20 minutos de aliviar mi jaqueca, pero que si no la hacía más rato igual estaría tan mal que no podría ser capaz de hacer mi cama. Y salí, y busqué mi paraguas que no usaba del año pasado, mi paraguas rojo, ese bien bueno de La Copec, con nubes al interior, con la punta de madera, con la punta de la punta metálica. Salí con lluvia sin importarme mucho, sólo quería llegar. Habían dos verdes en la esquina donde siempre hay rojos, pensé que este día no sería tan malo. No esperé nada en la fila. Por primera vez me compré dos cajas porque esta vez me lamenté más que nunca no haber tenido pastillas a mano. Y llegué a casa, y me tomé una y media, y me acosté, me estaba esperando el guatón. No dormimos cucharita pero ahí estaba. Me intenté dormir, sentía que estaba a punto de vomitar. Ya no quería existir más, me puse a rogar para nunca más sufrir una jaqueca. Haría un pacto con el diablo si fuera posible, un pacto con el diablo para no sufrir más jaquecas. Para apagar mi mente. Para nunca más querer vomitar. Para nunca más ser consumida por mí misma. 

martes, 22 de junio de 2021

Perdí la noción del tiempo,

 y hace tiempo que tengo ganas de escribir en segunda persona.




(pero me muero

de

miedo

)

.

domingo, 13 de junio de 2021

 Siento que hoy no puedo conmigo misma. Me despierto cansada y no me puedo levantar aunque se despeje la neblina con que el día amaneció. Me tomé una pastilla de Melipass y otra de Anxium el mejor ansiolítico de la historia de Chile porque es a base de hierba de San Juan y dicen que no causa adicción y bueno, ha sido el único que no me ha hecho pico al tomarlo, no cambia demasiado mi humor y no me cambia los horarios de sueño. Ahora estoy cambiando mis horarios de sueño pero no le puedo echar la culpa al Anxium si no que sólo a mí misma o a la vida. Mientras me secaba el pelo con el secador dejo el pelo colgando al revés y así sentí de nuevo la pastilla en mi garganta, que yo creía que ya había bajado, pero nunca bajó realmente. Creo que fue lo mismo a tener algo que decir pero que no quiero decir pero que sigue ahí, y que yo sólo quiero que baje y que mi cuerpo lo digiera y lo absorba y se pierda así en mi cuerpo y luego haciéndome mierda por dentro, pero no soy tan consciente. 

sábado, 8 de mayo de 2021

ñ


Tomo los últimos vestigios del único sol que puedo llegar a alcanzar durante el día en esta casa toda techada recién a las 9.30 de la mañana. Recuerdo mis días en ese espacio chico, bullicioso, dañado, con gran tendencia al fallo de cada uno de los elementos que conformaban ese lugar. Lo único que importaba es que tenía un baño personal en la pieza y un ventanal gigante al cual le llegaba sol durante toda la mañana si es que no estaba nublado o si no había vaguada costera (por cierto que es necesario saber diferenciar una cosa de la otra: lo primero parte mal desde el comienzo y una se adecua, dice, filo, ya está, y te abrigai desde el comienzo. En cambio, lo segundo, es una energía, un calor y una luz que de pronto te arrebata un fenómeno que no sucede tan seguido en el mundo pero que sí pasa seguido en la costa. Es decir, te despertaste un día y había sol, te pusiste vestido y una chaquetita piola, y luego te recagai de frío todo el resto del día por esa neblina densa que te deja hasta la ropa mojada). Pero ahora no hay sol en mi pieza al despertar ni baño personal. Los cambios en este lugar no son tan abruptos pero hay más nubes que sol. Las plantas que me cubren luchan por no ahogarse en la humedad de esta casa, de alguna forma me veo en ellas. Lo único que conocía como intimidad, estar bajo esa luz y calor después de bañarme envuelta en una toalla para el cuerpo y otra para el pelo estilando. / Esta vez fue como a l g o a s i. Es fácil ver metáforas de una misma en el resto del mundo.






martes, 4 de mayo de 2021

 Me ha costado una cachá (de energía y de ganas y de entusiasmo y de inseguridades) volver a sentirme cómoda en esta ciudad —¿se supone que es mi ciudad?—, Quillota. He sentido durante tanto tiempo que todo me expulsa de sí mismo, ahora más bien creo que soy yo misma expulsándome de todo. creo que lo único que me da vida en este lugar es recorrerlo en bicicleta, conocer tantos espacios, habitarlos de cierta manera, vivir durante un par de horas de otra manera, sentir el tiempo de forma diferente. Disfrutar. Moverme, y sentir que puedo llegar a donde quiera. Hace años no cleteaba tan seguido, también me ha costado la vida entera tener constancia y energía pa levantarme de vez en cuando temprano por la mañana pa salir hasta con neblina a pedalear y moverme y no volverme loca en el encierro que ya vamos pa las 8 semanas de encierro. 


Gracias @advenimiento por las fotitos, los pedaleos y el apañe de este tiempo <3. 

lunes, 26 de abril de 2021

Autorretratos.

 Tomando los últimos vestigios del único sol que puedo llegar a recibir durante el día a las 9.30 de la mañana. Recuerdo mis días en ese espacio chico, bullicioso, dañado, con gran tendencia al fallo de cada uno de los elementos que conformaban ese lugar. Lo único que importaba es que tenía un baño personal en la pieza y un ventanal gigante al cual le llegaba sol durante toda la mañana si es que no estaba nublado o si no había vaguada costera (por cierto que es necesario saber diferenciar una cosa de la otra: lo primero parte mal desde el comienzo y una se adecua,, dice, filo, ya está, y te abrigai desde el comienzo. En cambio, lo segundo, es una energía, un calor y una luz que de pronto te arrebata un fenómeno que no sucede tan seguido en el mundo pero que sí pasa seguido en la costa). Al final, en ese espacio cuando todo salía bien, me metía a bañarme en esa ducha del demonio: agua que salía o hirviendo o helada, la presión del agua bajaba de repente y el calefont se apagaba, y por consecuencia, lo fuerte que tenía que tener el agua corriendo porque si no no había manera en que saliera caliente, pero que me terminaba doliendo la piel incluso. Fuera de eso, toda estilando envuelta en toalla, me sentaba en la cama al solcito, me miraba la piel, me echaba crema, me tocaba los pelos recién germinando del cuerpo, cerraba los ojitos y me abrigaba así, estando desnuda bajo el sol, mirando el árbol de los vecinos temporales (temporales porque obvio que yo era el elemento temporal en esa situación). Algunas cuantas veces me tomé fotos, creo que así fueron mis primeros desnudos, con el pelito estilando. 

Estas fotos, sin pensarlo, fueron hechas pensando en ellas. Con la vuelta a mi casa de origen perdí todas esas posibilidades de encuentros conmigo misma. Esa mañana pude hacerlo en parte —y a medias—, porque quedé casi sola en la casa varias horas, y logré sentir de nuevo un poco la intimidad que conocí algún día. El baño y la habitación han sido espacios en los que la he encontrado, pero he descubierto otros, y aunque con miedo de habitarlos, los exploro igual. Me expongo pero me cuidan las sombras. La intimidad, la paz, la poca vergüenza, el amor, y el autocuidado. Ahí, en donde sea que esté, mientras esté eso presente estaré yo misma también. 

Fotografía Estenopeica (Día de) ((mundial))

 Hace dos días se celebró el día mundial de la estenopeica <3 y me siento muy feliz de haberme metido —al menos un poco— en ese mundo maravilloso. Hace dos años el José me regaló la primera cámara (del tipo de cajita de fósforos) a rollo, la cual se supone era a color y eso me emocionaba mucho, pero lo arruiné y para salvarlo resultó siendo blanco y negro. Luego seguí explorando harto tiempo con ella durante el encierro mental del año pasado (de hecho, el haberme metido tan de lleno a entenderla realmente me dio una energía y emoción que hace demasiado tiempo no sentía). También durante el año pasado conversábamos con el Kako de @fotoalquimia acerca de las estenopeicas y las cámaras solarigráficas, y pude entender muchísimas cosas más. Me prometí a mí misma hacer solarigrafías durante el verano, pero ya es mitad del otoño y aún no lo hago (pero me digo, tranki Cata, todo a su tiempo). Hace 3 días visité a otro amigo en Valparaíso (querido Chamo) que me encomendó la misión de instalar dos de esas cámaras en mi casa (unas latas de cerveza pintadas de negro con papel fotográfico dentro), además de explicarme una cachá de cosas y materiales y medidas y cálculos matemáticos. 

¿Por qué cuento todo esto, las conversaciones, los encuentros, los errores?

Porque me hace inmensamente feliz el encontrarme en el mundo de la fotografía, y aún más en el de la fotografía análoga: espacio de seres exploradores e investigadores, y por sobre todo, de seres que comparten sus saberes. Eso es lo más bonito de saber algo, compartir el conocimiento, los descubrimientos, los asombros. Y creo que la fotografía estenopeica, "la forma más primitiva de la fotografía", es la manera más bacán de comprender la fotografía desde su origen (y la gran mayoría veces desde el error). El amor por los materiales y por hacerlo unx mismx es insuperable. 

Por cierto, @fotoalquimica lanzó el FotoLibro Colectivo "6ta Convocatoria Nacional de Fotografía Estenopeica", espacio que reúne cada año a fotógrafxs de todo el territorio nacional con sus bacanísimos trabajos en esta técnica. Gracias por los espacios construidos <3 

domingo, 25 de abril de 2021

Ejercicio Diario (un diario que en verdad vengo escribiendo de hace tres vidas pasadas).

 Miércoles: Me hacen pensar en Valparaíso, y yo pienso, lo intentaré. También, burdamente, aprovecharé el viaje y no haré el real ejercicio. 

Jueves: Yo no sé por qué, pero hace rato vengo pensando que el hecho de estar en Valparaíso solucionará muchos de mis problemas internos/mentales. Pero cuando estaba allá, me volvía loca el ruido. Pienso que escapar de donde estoy me sacará del estado mental en el que me encuentro. Cambiarme de pieza, cambiarme de casa, cambiarme de ciudad; tantas veces lo he hecho estando en la costa. Creo que al final tendría que llegar a cambiarme de cuerpo y de cerebro y de pasado para lograr la plena tranquilidad. 

Viernes: Dejé el cuidado de los cerros por unas horas en medio de la cuarentena. Los permisos más estrictos hicieron volverme loca, pregunté por todos lados que qué pasaba si me fiscalizaban y ya se había pasado. Al final entre Quillota y Limache nunca hubo ningún control pa llegar al metro. Le pregunté en Villa Alemana a un vendedor ambulante que un rato antes escuché que le estaba dando consejos de evasión a otra vendedora acerca de las fiscalizaciones. Le compré un dulce y le pregunté que cómo estaba la cosa, y me respondió que no habían horas muertas, que siempre podía pasar que se subieran. Ante eso se une un tipo cercano a los cuarenta que estaba sentado frente a mí, me empezó a decir los puntos que él cachaba que fiscalizaban, me empezó a ayudar o a intentar hacerlo. Le respondía lo necesario para el momento, hasta eso me había caído bien. Me explicaba de permisos más largos y de cómo lo hacía para obtenerlos, hasta que me contó la primera vez que lo sacó. Déjame buscarlo en el correo, me dijo, lo saqué un día veinte... —a lo que yo pensé, veinte de abril, hace tres días, o veinte de marzo, ya en cuarentena—. Veinte del ocho, ¿qué mes es ese? Y bueno, obvio que me sabía esa fecha de memoria, si yo nací un veinte del ocho del noventa y seis. Claro que tengo claro que el ocho es Agosto. Y mi mente se transportó al veinte del ocho del dos mil veinte, también en plena cuarentena invernal: El mismo día al que el tipo sacó por primera vez un permiso tránsfugo yo estaba en el metro, también en dirección a Valparaíso, yendo a juntarme a tirar con un amigo después de varios meses. Y eso me hizo revivir la sensación, de nuevo, de lo excluida que me sentía ahora de esa ciudad, y de lo fuera que me siento de todo, realmente. Luego de un rato me preguntó el nombre y supuse que todo se iría a la cresta, y recién estábamos saliendo de Quilpué hasta llegar al Salto. Me preguntó por música y por si en mi casa tenía cintas VHS. Llegamos a la estación Hospital, un perro se iba a subir pero un cariño de un pasajero al bajarse evitó la tragedia en la vida de ese ser vivo de subirse sin rumbo y llegar a cualquier lugar. Íbamos a llegar a Viña y me dijo, bueno Catalina, ¡acá nos bajamos! y yo le dije, Yo no me bajo acá, con una cara del demonio luego de haberlo escuchado tanto rato. Y se bajó. Y llegamos a Recreo, y vi el mar, y sentí el sol. Y llegamos a Portales, y también había más mar, y más sol, y no habían controles, y supuse que ninguna parte de la conversación con ese sujeto valió la pena realmente. 

Sábado: Hace dos meses que no despertaba en Valparaíso. Casa ajena, una cama prestada, la ventana sin cortina, dormí menos de cinco horas, y eso que puse mi alarma a las 9.38 am para lograr dormir un poquito más, me desperté dos horas y veinticinco minutos antes. Siempre me pasa lo mismo en todas las casas ajenas, sobre todo las casas que tienen el sol encima al amanecer y las ventanas sin cortinas. ¿Qué hago en este rato? Qué ganas de haber tenido mi cámara. Me di vueltas en la cama, miré las plantas del patio, miré las fotos en la pared de esa pieza prestada. No sabía qué hacer con tanto tiempo antes de mi siguiente misión: conocer Cerro Polanco, llegar a un lugar en específico. Aprendí un nuevo recorrido en micro. Pensé que conocería el ascensor, pero lo estaban reparando. Conocí un gato gigante, abracé a amistades. Me estresé nuevamente por el permiso, por los supuestos controles, por otro compromiso más, por dejar la ciudad contra el tiempo. Al irme, bajé por unas escaleras y llegué a Avenida Argentina, tantas veces recorridas el año pasado, contra el tiempo, evadiendo controles sanitarios, por el mismo amigo que recordé el día de ayer en el metro por el día de mi cumpleaños. Pensé, qué paja encontrármelo. La diferencia estaba en que hoy existían nuevos motivos para estar caminando por los mismos lugares, de nuevo contra el tiempo, pero sin un desgarro del corazón al despedirse. 

sábado, 17 de abril de 2021

No pretendo escribir una reseña, pero es una de mis películas favoritas:

 Coffee and Cigarettes salió a la luz en el año 2003 y fue dirigida por Jim Jarmusch (director de tan buenas películas como Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999) y Broken Flowers (2005) / no nombro otras porque no las he visto jjj). Es una película que está compuesta por 11 historias cortas que básicamente son conversaciones en torno al café y a los cigarros, pero quienes interpretan estas conversaciones son actores siendo actores, representándose a sí mismos (por ejemplo, Bill Murray, Iggy Pop, Cate Blanchett, entre muchos otros). Cada una de las historias presenta situaciones que se van enrollando más y más y más y termina siendo una hueá terriblemente absurda y graciosa. Qué ganas de haber conocido cada una de las referencias y actores/actricez que iban apareciendo a lo largo de la(s) trama(s).

Un dato curioso que leí y que traté de volver a encontrarlo pero que no lo logré (así que existe la posibilidad de que en realidad lo esté chamullando), es que cada una de las 11 historias fueron grabadas desde los años 80 hasta los 2000, que finalmente fueron recopiladas en una sola historia. Por favor, corríjanme si en verdad estoy chamullando, pero si es que es verdad, me haría muy feliz.

No voy a contar nada más porque no me las quiero dar de persona que escribe reseñas de temas porque no es lo mío, pero creo que pasó a ser una de mis 5 películas favoritas que he visto en la vida. Solamente voy a decir, VELA. Está en youtube en súper buena calidad y con subtítulos. Ah, y dura al rededor de 1 hora y media, suficiente para captar la atención de todxs. 

viernes, 9 de abril de 2021

V9a1212

La primera foto que me hice semidesnuda fue recién a los 21 (siendo que estoy sumergida en la fotografía desde los 15 años). Ese año, el 2018, estaba haciendo una serie de fotos "Clavículas y Otros Bordes" y en varias ocasiones hice desnudos; creo que esa fue la primera vez que hacía fotos de desnudos, y fue antes que a mí misma, pude admirar la relación que las chicas tenían con sus cuerpos, llegando al punto que me llegué a sentir incómoda yo y no ellas. M impresionó caleta esa situación. 

Hasta ese momento ponía en duda mi valor como mujer si me hacía autorretratos desnuda. De hecho, subí primero fotos de ellas antes que mías, una por vergüenza, y otra porque pensé que quizás "qué podían pensar". Sentía un poco de miedo a que se me juzgara, tanto mis conocidxs como personas que llegan a mi perfil y ven mi trabajo. También me ha pasado en caleta de ocasiones que gente del rubro de la foto primero se pone a hablar de mi físico y luego hablamos de pega. Una vez, creo que hace como 1 año, aún estaba en una relación que duró años y subí a ig. un desnudo censurado, lo cual obviamente fue motivo de discusión. Discutí y todo, pero finalmente igual terminé bajándolo de internet porque me insegurizó más que la cresta. También estuve un tiempo con otro sujeto y lo único de lo que me hablaba era que estaba rica pero rara vez me ponía si quiera atención de otros aspectos de mi vida. Y así, innumerables situaciones similares.

Fui criada bajo el patriarcado. Cuesta a veces quitarse la culpa de no "exponerse" demasiado porque si no cualquier situación de violencia fue por nosotras mismas. Pero aquí estamos, erradicar eso de nuestras raíces, eligiendo vivir desde el lado de la resistencia; cada quien sabrá cómo hacerlo, cada quién conoce sus propios demonios. A parte, ¿qué es esa wea de tener que elegir entre mostrarse/ser rica y ser inteligente y buena en algo? no sé, como que esos estereotipos son del año 0 y es increíble que estemos en el 2021 y siga vivo entre nosotrxs. (a pesar de que los desnudos que hago no son con algún fin en específico más que simplemente retratarse sin ropa. INCLUSO, creo que me cuesta caleta sentirme rica o vestirme pa "sacarme partido", porque me da vergüenza, y porque siempre están presentes los fantasmas de los prejuicios con los que me he formado).

Gracias además a todas esas fotógrafas que retratan los cuerpos femeninos y comparten su trabajo, muestran diversidad de realidades. Siento que siempre una foto a nuestros cuerpos es una especie de reconciliación con una misma.

martes, 30 de marzo de 2021

sábado, 20 de marzo de 2021

Equinoccio de Otoño

 Hoy empezó el otoño 50% día 50% noche o eso me dijeron en el colegio que pasaba y pienso que cuando hace un año estaba en título pensaba en todas las cosas que quería hacer cuando no estuviera en título y varias de esas cosas era hacer antotipos hacer cámaras solarigráficas e instalarlas durante el verano e incluso desde el solsticio en diciembre pero no hice nada de eso pero luego digo, Cata, tranqui un rato, haces cosas 24/7 no es tan malo parar de vez en cuando. Otras de las cosas que quería mucho hacer era ir a La Campana y podría decir que pasé todo el verano planeándolo o inclusive desde el año pasado o aún más exagerada podría decir que paso la vida entera planeando ir a La Campana porque qué cosa más maravillosa es subir cerritos y pienso que ojalá mi vida fuese por y para los cerros pero así no es la cosa y bueno hay que adaptarse a la contingencia nacional y a la actual de mi vida y entender que una cuarentena puede aplastarte los sueños de ser una mujer adulta joven y outdoor y en vez de eso me quedo en ropa que puede entenderse como pijama escribiendo estas cosas a las 13.37. Pero hay que tomarse las cosas con humor, supongo, y guardar toda la energía del mundo para que cuando "todo esto acabe" ir corriendo a La Campana, al Mauco, a Quintay, y a tantos lugares más que necesito vivirlos y sentirme viva dentro de ellos.

martes, 23 de febrero de 2021

Certezas es lo último que podría llegar a tener —más claro no lo pudo haber dejado el 2020—, pero mis tripas me están diciendo que estoy yendo hacia un lugar me agrada y que me hace bien. La incertidumbre asusta más que la cresta, sí, pero está bien confiar en las intuiciones de vez en cuando. Las agüitas de todas las direcciones me están recibiendo de forma acogedora, los afectos también. 
Han sido dos meses de pura intensidarks y de retomar antiguas ideas, concretar nuevos aprendizajes pendientes, abrirse a nuevos equipos, causas, energías: mundos.
La calma y las pulsiones, ¿de eso se trata todo esto o no? A veces hay que puro darle no más, y era.

martes, 26 de enero de 2021

 me arrancaste un pedazo de suelo,

ya no tengo a dónde llegar.

(no importa cuándo leas esto)

martes, 12 de enero de 2021