jueves, 10 de abril de 2014

Grietas

Ojos círculos
cerrados sagrados
sellados.
Respiran manos
alma y piel.
Lloran hojas
secas rotas
flores

ex-ci-ta-ci-ón
asintactismo.

Ramo gris
blanco miel
suelo y hierba.

fin

Aquiescencia.

El vaso de vino se revolcó sobre su ropa
mientras el humo quemaba
los cuerpos.

En ese entonces Dios creaba
su fabulosa paradoja
condenándonos:
a vida y a muerte.

La puerta rota esperaba
el cruce inexacto de la despedida
y Dios.

Dios miraba desde la ventana del infierno
para ver cual de los dos 
caía. 

Por mientras don Juan se fumaba un cigarro
y los hippies se fumaban el arte
el amor
y mi vida.

Confesión #2.

No te puedo negar,
que no hay día en que no te recuerde.
No existe algún pedazo de luz,
que excluya tu pertenencia del todo.

Las hojas leídas,
las palabras escritas,
los barcos de papel
hundidos en el océano
como tazas de café
y su espuma
te recuerdan,
también.

No voy a mencionar,
que eras mucho peor,
porque mi piel lo respira
tu ausencia
y tu presencia
maldita presencia
que desapareció
dejándome con tanto aire
en los labios,
y tanto calor
en las manos. 

Los besos rotos,
las nefastas despedidas,
las lágrimas en la ventana
hundidas en la calle gris
como monedas insignificantes
y su brillo
te recuerda,
también.

No te puedo negar que cada palabra
lleva tu sangre,
que cada suspiro
nació de tu aroma,
que cada movimiento mío
fue guiado por tus manos.

Porque solo se escribe con el corazón desgarrado.

miércoles, 9 de abril de 2014

*Yo despierto y el sol se había dormido.

Vamos a tomarnos un helado, una siesta, un café (a las once y media de la noche), unas lágrimas, o cualquier cosa intentando imitar la pausa que pausa el mundo cuando te veo. *









(Una noche de verano sin número, y quisiera tirarme al suelo a sollozar mientras me deshago gotita a gotita.
Ruego un disparo al cielo.
Ruego paz a la bomba que imagino lanzada hacia el sur.
Y ruego lástima al hombre que aún sonríe a la prensa,
mientras sigue llevando bajo su nombre a un sinnúmero 
de corazones rotos por su maldita ironía.)

jueves, 3 de abril de 2014

34210

Respirando, esta vez con mayor dificultad, ya no a medias sino a un tercio. Imagínate la (fabulosa) combinación de tapado de nariz con mocos, resfriado adquirido hace una semana, y como regalo especial un delicioso llanterío medio desesperado.

Quisiera contarte hoy y ahora, teniendo en cuenta y con seguridad, de que algún día llegarás a leer esta entrada, lo mucho que quisiese compartirlo todo contigo. Que cuán feliz estoy de que la vida nos haya cruzado de esta forma tan particular, merecedora, dolorosa y potente. Que sigo llorándote casi todas las noches por lo preocupada que me siento la mayoría de las veces. Que hubiese dado cualquier cosa por haber ido a ver esa película solamente contigo y nadie más en el teatro esta tarde, nadie más por las calles de vuelta a mi casa, y nadie más bajo mi techo mientras nos "abrigábamos" y "rellenábamos el estómago". Que te pintaría un cuadro y ojalá lo colgases en tu habitación, no, en realidad, podrías hacer lo que quieras con él (sólo que eso me haría muy feliz, pero más, que en serio te agradara a la vista); pero que no lo hago por la sencilla razón de que me siento terriblemente atorada y con muchas cosas forzadas así como mi ropa en el cajón. Quisiera contarte que hace días tengo unas ganas insaciables de verte por sorpresa en cualquier lugar y correr a abrazarte del cuello, tal y como una vez en verano nos encontramos tú y yo desde camionetas blancas. También, que no he roto en todas estas semanas, la promesa de no volver a mentirme a mí misma. Estoy hace días tan pero tan adolorida, que mis ganas de hacer cosas se han reducido a casi nada. Es en serio molesto que tengas que estar presenciándome todo el tiempo en estas condiciones (tan bajas, y tan comunes en mí) sin saber si es que en serio te importa poco o algo por el estilo. Quería contarte, dentro de todo, que en cierto modo he olvidado un poco algún par de cosas que hace tiempo me hablabas. Quería recordarte que me hace tan pero tan bien quererte y que me quieras, y que ojalá sea así también "por tu parte", que estos dos meses y medios (y más) juntos, han sido maravillosos "en lo simple" sólo por el hecho de sentirnos juntos.

 Ya sabes que me cuesta muchísimo concentrarme en algo y recordarlo todo, eso también es motivo de mi enfado (no sé con quién). No era la intención escribirte bonito sino algo que no me gusta, pero me hace bien, hablarte de corrido. 
Respiro, a medias, con el peso de los días recién pasados. Es (por lo menos para mí) detestable la forma en que últimamente percibo a todos y a todo. Intentaba hace meses no ser tan... como siempre lo he sido (y claro, en este caso tenías razón, rancio de mierda, no sería capaz de cambiar jamás), y sigo siendo tan repetitiva en mis formas de reír tanto por el día y de llorar tan desconsoladamente cuando ya no queda rastro alguno de luz en mi habitación. Atorada estoy con tanta gente moribunda que anda tan cerca mío, que comparte, que me ahoga.

 Y sí, las situaciones han vuelto a superarme, de vez en cuando siento que no me la puedo con nada, o quizás sea mi poco interés por las cosas de tan poca importancia, o sea, la mayoría.

Ni tu ni yo

Ni tú ni yo volvimos a escribir-nos,
ni tú quedaste perdido
ni yo infeliz.

Ni tú ni yo volvimos a sufrir-nos,
ni tú en tus antiguos vicios
ni yo en mi melancolía juvenil.

Ni tú ni yo volvimos a creer-nos,
ni tú montañas rusas
ni yo crudo jardín.

Ni tú ni yo volvimos a cantar-nos,
ni tú y soledad
ni yo y nefasta compañía.

Ni tú ni yo volvimos a buscar-nos,
pues tú encontraste otro cuerpo para revolcarte
y yo otro ser extraño para revivir.