domingo, 2 de febrero de 2020

2 oct


Cuando recién llegué a vivir acá y me iba a la U caminando bajaba por esta misma calle desde unas cuantas (varias) cuadras más arriba y esta era la vista. Y me emocionaba caleta tener la posibilidad de eso por las mañanas oscuras durante el único invierno que no hicieron el cambio de horario.

9 0ct

Por lejos una de las mejores cosas que me pasó el 2017 fue tener esa ventana que le llega el solcito por las mañanas. Y lejos una de las mejores decisiones que he tomado este año fue poner mi cama en ese lado de la pieza. Viva el solicito en el cuerpo post ducha 💕

21 nov


Ucha sí, todo ha sido más difícil y doloroso que la chucha. Podrido todo imposible de asimilar.
Permitámosnos también sentir un ratito que sea.
Y esta foto que parece un collage,
tan revuelta como yo misma.

29 nov

Hace un año era el penúltimo día de la travesía más penca que he tenido. Un viajecito a un lugar terrible mágico (o por lo menos así lo imaginaba, tal vez el problema fueron las altas expectativas) que fue requetecharcha en caleta de sentidos.
Todo culminó en mi guata.
Hasta las fotos salieron mal reveladas sin ninguna razón aparente.
Merezco volver algún día y reconciliarme con la Araucanía Andina. Y con mi guata interior y exterior,
Dicho sea de paso.

24 dic

Siempre ha sido pesado estar en dos ciudades constantemente. No sé de qué me quejo tanto en verdad. Podría nunca haber sido así y tengo claro que los últimos cinco años habrían sido mucho más complicados. Pero la sensación de no-pertenencia a ningún lugar se hace cada vez más fuerte y más importante entre todas las cosas que pienso al final del día. Sí, de más que puede ser considerado hasta un berrinche o alguna wea por el estilo, pero es raro cómo esa sensación ha mutado súper lentamente en este tiempo, en donde hoy me encuentro en una pará súper diferente que a comienzos del 2015, y ahí cacho recién que ha pasado caleta de tiempo y que también han pasado caleta de cambios por mí. Y ha estado bien. Sólo que a veces -hoy- me encuentro como guacha del mundo del planeta de shile y de todo lo que conozco. No le achunto ni al clima. Imposible no ver cerros en ninguna de las dos ciudades, solo que en una estoy encerrada entre ellos y en la otra inserta en uno, y al frente una salida (muy agresiva por lo demás) a la que también le tengo respeto y distancia. En fin.
Ansiosa de tranquilidad y de estabilidad, algún día. Todo estará mejor. Tamos clara

28 de dic

Dejar de ser burd@s con todo lo que expulsamos. Lo explícito crudo directo expuesto en qué momento deja de ser lo opuesto a ser tibiecita. No se tiene por qué explicar cosas así con una foto con flash, ese recurso llegó al mundo para otro tipo de cosas, más íntimas, más tabú. Hay otras formas. Insistir en descubrir ese lenguaje es algo en marcha, casi como si ya estuviese escrito antes en el universo en vez de definirlo.
Hoy pensé mucho en las carreteras y en esa wea inexplicable de incertidumbre y seducción que me generan desde siempre. Es pulento andar. Es súper atractivo sumergirse en el paisaje, algo inevitable. Entender que la intervención de los caminos hechos en los cerros no significan nada. Que se puede respirar un rato en todo eso. ¡Que estamos consumidos unos por otros! Ahogarse siempre ha sido más fácil en un semáforo que en el agua. En fin,
No somos nada.
Si me muero nunca me entierren¹ en el cementerio². (¹). Prefiero el fueguito.
(²). Por último en otro lado más abierto y sin pagar.

29 dic


Arcos de fútbol improvisados en Sierra Nevada.
Esta foto es del 2018 y ahhhj, son de esas fotos de ansías caleta verlas cómo quedaron, pero que como siempre mi cámara o el rollo o el revelado me fallaron y hoy encontré el negativo (que a parte de haberme resultado una wea como Burdeo con manchas verdes no sé qué químico e incluso haberlo pasado por el bleach, fijador y estabilizador del c41 una segunda vez, estaba como con un cuadro de luz superpuesto que hizo que solo apareciera sobreexpuesta), intenté digitalizarlo bien (en positivo y luego postproducción) y como muchos rollos de viajes casi agonizando los salvé de la muerte del olvido metiéndole mucha mano. Hice algo raro que no sé cómo salió pero salió.
Cuando conocí esta foto en persona (mis ojitos y estos palos a metros de distancia) me dieron ganas de armar una serie de fotos de todos los lugares posibles a los que fuera en mi vida y hacer lo mismo. De más ya se ha hecho antes, pero si pensáramos así con cada cosa que tenemos ganas, ya estaríamos muertos por dentro hace rato.