domingo, 2 de febrero de 2020
6 de enero
(una foto del norte)
Agilao que haya pasado un año de este viaje, pero creo que aún más haberlo hecho sola con mi papá. Nos llevamos como el hoyo la mayoría del tiempo y no sé en qué estábamos pensando cuando hablamos de eso en una once en los últimos meses del 2018 y de repente ya estábamos en auto los dos solos. Caleta de weas tenemos en común, yo creo que la mayoría malas, somos terribles de mal genio e impacientes y nos ponemos idiotas cuando tenemos hambre y aunque yo intente hablar y conocernos es imposible, pero una de las cosas buenas es que nos gusta mucho viajar, aperraos y todo. Y bacán que nos hayamos llevado relativamente bien en la mayoría del viaje (igual estábamos obligados), pero me hizo tener un poco de esperanza de ahí en adelante para nosotros dos. Y na, hoy estoy enojada con él/ contigo (como si pudiera leerme, sí claro), así como hace menos de una semana, pero hoy hablábamos después de almorzar acerca de este viaje emocionados e igual fue re bonito.
También fue bacán (y cambiando de tema) saber que los géiseres son volcanes de agua y siempre me emociona pensar eso. Somos fuerza, capaces de cambiar todo el tiempo, adaptarnos. Me gusta tanto pensar en que existe algo maravilloso en el mundo que observar, respirar y escuchar. Sentirme bien. Pensar que el mundo no nos masacra como la gran mayoría del tiempo. Es lindo tener esperanzas, yo creo que por eso saco estas fotos.
23 de enero
Si mi día empezara temprano podría hacer Cianotipias, preparar químicos, revelar, digitalizar, coser libretas por encargo, terminar las nuevas libretas en mente, terminar de encuadernar las dos últimas agendas Resistencia, andar en bici piola, empezar por fin a tallar pa hacer las linografías, ocupar el cerro de papeles pensados pa collages, comer bien.
Pero aquí estoy, terminando de desayunar y publicando weas luego de ponerme a ver trabajos antiguos que después borraré sus textos.
Pero aquí estoy, terminando de desayunar y publicando weas luego de ponerme a ver trabajos antiguos que después borraré sus textos.
25 de enero
Esta foto cumple dos años en estos días. Me recuerda a un viaje que hice a Illapel (como las hueas, por lo demás) cuando todavía no le daba una vida verdadera a mi cámara Análoga. Y allá fuimos a un lugar así, una represa también. Saqué bonitas fotos igual, cualquier lugar ajeno al cotidiano creo que es hermoso, pero cero ganas de verlas/ da lo mismo supongo/ pero en fin. Los recuerdos visuales se confunden y las apreciaciones de los lugares los trayectos las personas y las conversaciones y el calor que hacía cierto día y la tierra que levantábamos al caminar y el hambre que existía en la guata mientras mirábamos el agüita y en los cerros que se veían a lo lejos. Qué raro es sacar fotos y que estén de cumpleaños. // #Redscale hecho a mano.
hace cuatro días
jueves, 19 de septiembre de 2019
Ovarios Multifoliculares
Los exámenes me agobian. Habitan en conjunto con el cansancio.
Todo ha de ser tan engorroso.
La espera es insufrible, hasta que todo sale bien. O no tan mal. Siempre es así.
Seguir esperando a que todo se regularice por sí solo, como todo en esta vida.
Ovarios multifoliculares
y desórdenes menstruales desde el 2008.
//
· Foto antes de entrar. Fuji C200 forzado a 400, revelado casero.
· Resultado de la ecotomografía en Cianotipia sobre weaita que le ponen a los marcos de fotos nuevos.
Todo ha de ser tan engorroso.
La espera es insufrible, hasta que todo sale bien. O no tan mal. Siempre es así.
Seguir esperando a que todo se regularice por sí solo, como todo en esta vida.
Ovarios multifoliculares
y desórdenes menstruales desde el 2008.
//
· Foto antes de entrar. Fuji C200 forzado a 400, revelado casero.
· Resultado de la ecotomografía en Cianotipia sobre weaita que le ponen a los marcos de fotos nuevos.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Transición al invierno
Siempre tuve la intención de salvarme a mí misma a pesar de todo lo que me rodeaba (o esas cosas que invento yo misma a veces). De generar paz. De mantenerme a flote. Intentar seguir. Y lo hice a través del agua, no hubiese permitido ahogarme. No podía.
Al comienzo no podía respirar, sólo aguantaba un nado continuo de extremo a extremo. Un total de media hora en -aparente- soledad.
Fui identificando los horarios en que podía hacerlo sola, algo más tranquila.
Fui alargando mis posibilidades, algo me decía que yo podía. Mi orden nunca ha sido lo convencional pero los números me divierten en ocasiones, así que comencé a contar, por ejemplo, cuántos braceos daba en total de extremo a extremo, cuantas vueltas podía hacer en tanta cantidad de respiraciones, o un número indeterminado de vueltas en total. Una vez sumé 1 kilómetro y 250 mts.
Los últimos días nadé de espalda estando sola en la piscina mientras llovía afuera. Ni si quiera alguien me cuidaba por si me ahogaba, o eso creía. Suponían que podía lograrlo. Llegué al punto de no pensar que flotaba, casi como si volara.
El agua será siempre un reflejo del cielo, nada tienen en común con la tierra. Cualquier encuentro con la tierra ha de ser algo catastrófico, pero la relación entre esas dos masas azules siempre es armoniosa y limpia.
Así me inducí a mi paz mental en los días más crudos de este invierno. Y así empecé a alcanzar algo de la tan preciada tranquilidad.
Alejándome del mundo,
encontrándome conmigo de una vez por todas.
Al comienzo no podía respirar, sólo aguantaba un nado continuo de extremo a extremo. Un total de media hora en -aparente- soledad.
Fui identificando los horarios en que podía hacerlo sola, algo más tranquila.
Fui alargando mis posibilidades, algo me decía que yo podía. Mi orden nunca ha sido lo convencional pero los números me divierten en ocasiones, así que comencé a contar, por ejemplo, cuántos braceos daba en total de extremo a extremo, cuantas vueltas podía hacer en tanta cantidad de respiraciones, o un número indeterminado de vueltas en total. Una vez sumé 1 kilómetro y 250 mts.
Los últimos días nadé de espalda estando sola en la piscina mientras llovía afuera. Ni si quiera alguien me cuidaba por si me ahogaba, o eso creía. Suponían que podía lograrlo. Llegué al punto de no pensar que flotaba, casi como si volara.
El agua será siempre un reflejo del cielo, nada tienen en común con la tierra. Cualquier encuentro con la tierra ha de ser algo catastrófico, pero la relación entre esas dos masas azules siempre es armoniosa y limpia.
Así me inducí a mi paz mental en los días más crudos de este invierno. Y así empecé a alcanzar algo de la tan preciada tranquilidad.
Alejándome del mundo,
encontrándome conmigo de una vez por todas.
sábado, 22 de junio de 2019
¿Será la tristeza distinta en otros lugares, determinadas acaso por las condiciones atmosféricas
lumínicas
probabilidad de precipitaciones
horas de luz del sol sobre sus caras
contaminación ambiental
metros sobre el nivel del mar?
No sé,
a mí me está volviendo loca este invierno culiao
con su oscuridad culiá
con su humedad culiá
con su vaguada costera a medio día culiada
con el sol que aparece cercano cuando ya está en alto al frente de mi ventana hasta las dos de la tarde
(o al menos aparece)
con su nulo calorcito.
De todas formas me imagino que en el norte me estaría volviendo loca la soledad
no sé si tan distinto a acá
solo que allá en los paisajes no habita nadie porque es inhabitable
acá
todo lo habitan como sea
hay tanta gente y tengo tanto miedo
que vivo en una constante soledad intranquila
con mi esguince crónico en ambas patitas
que ya no sé qué zapatillas ocupar porque todo me duele
pero al menos hay algo que ya no me duele:
los huesos
o no es que no me duela
es que duele menos y eso es ya un gran paso para el invierno,
para todos los inviernos SINCE 2014.
No sé cuál de todos mis inviernos fue peor,
sólo sé que el 2013 fue menos caótico y que agosto fue muy bacán, y yo lo sabía, yo estuve consciente de eso. Todo estaba tan tranquilo y equilibrado. Después todo se fue al a chucha porque así es la vida, todo se va a la chucha siempre porque todo es así, porque todo es inestable y porque todo nos vuelve locos y si es que se es una persona tan sumamente sensible como yo que hasta lloraría por una lagartija atropellada pero que se limita a no hacerlo pero que lee todas las weas de facebook y termina con una angustia tan terrible dentro de sí que termina llorando y con un grandísimo dolor en el pecho que la viene aquejando desde octubre o noviembre del año pasado (...) obvio que va a afectar de alguna u otra manera.
No sé si resista esta vez. Estoy intentando todo. Estar tranquila. Contar las vueltas para no volverme loca. Volverme loca intentando llegar al destino. Ya no puedo. Sí puedo. Si pude hasta los diez pude hasta los 16 y luego hasta los 20 y por si a caso hasta los 25. Si es que se pudo una vez se puede seguir ¿pero a costa de qué? De cansarse incesantemente. De cansarse con tal de un porque sí. Sé que puedo pero no sé si podré llegar entera, por completo, con todo mi yo. Pero al menos tengo motivos y son varios no es un solo. Son muchos, o eso intento.
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