miércoles, 4 de diciembre de 2024

5 diciembre 2024 - para hoy, ahora

Reviso el archivo que he construido durante tantos años y que a la vez demuestra —en su desorden actual— que he sido llevada por la inercia del caos y de todo esto que es bulla y que es mentira. 

Una vez vimos parte de mi archivo y me comentaron algo que me marcó para siempre: "No es lo mismo partir sacando fotos desde adulto que de los 15. Se nota que haces fotos desde que eras adolescente porque en tus fotos, en tus autorretratos de desnudo, se evidencia una violencia". ¿Cómo volver a ser la misma después de eso? ¿Cómo volver a hacer las mismas fotos de siempre ahora ya siendo consciente de esa verdad? Quizás hubo un antes y un después, al igual que de las cosas que he vivido, y que sólo sé retratar de una manera cruda tal cual estoy y me siento y existo en ese momento. 

Pienso también en todas las cosas que me traigo para que existan en conjunto conmigo. La percepción de hogar, que es tan difícil cuando en diez años te has oficialmente cambiado de casa unas 8 veces pero que en la práctica han sido realmente unas 12. 

Tantas veces he tenido la sensación de que todo me expulsa de sí mismo: Las personas, las casas, las ciudades enteras; por eso que me muevo y me asiento durante tiempos cortos para volver a repetir el ciclo. Pero dentro de la tranquilidad y la distancia puedo recordar y volver a tener presente: "Yo creo que si uno no huye, no se acerca a lo que uno desea acercarse". 

Pienso, entonces, que quizás no soy tan solo espectadora después de todo. Estoy acá y vivo y siento y pienso las cosas una y otra y otra vez, y acudo a alguien, y luego me arranco, y luego acudo a otro alguien, y luego me encierro, y luego lo escribo, y luego lo lloro, y luego descubro lo que siempre estuvo ahí: mis decisiones, tan válidas como siempre, a pesar de todos los temores y las desesperaciones y las frustraciones y las rabias y las penas y los dolores y los recuerdos y las canciones y las fotos y las cartas. A pesar de todo eso, que no es algo bueno ni mucho menos algo malo, pero que sí es real, sigo a esa fuerza que me empuja y me empuja y no se va a detener porque hay algo que me inquieta y ya no hay vuelta atrás. Y eso se siente súper bien. 

Todo esto está demasiado fresco y visceral pero tengo toda la certeza del mundo que será una parte importante de este archivo mental y físico que estoy construyendo todo el tiempo, constantemente. 

sábado, 13 de enero de 2024

12 de Enero

 Ayer mi mamá se animó a ver La Memoria Infinita y luego la comentamos un poco a través de mensajes. Me dijo varias cosas, entre ellas, sobre el privilegio que existe en el acceso a las terapias. 

Ayer también era tu cumpleaños. Se lo mencioné a mi mamá en medio de la conversación y obviamente ella se acordó desde el primer momento del día. Luego de eso hice el resto de mi día y en la noche soñé que le comentaba de tu historia a un ex compañero del colegio de la básica. Le contaba sobre la única vez que te vi llorar, cuando te lanzaste sobre el cajón de compañero. También sobre lo difícil que habían sido todos estos años para ti, lo difícil que se me hacía hablarte cuando no obtenía respuestas claras de tu parte, y que sin embargo pude tener la valentía de despedirme de alguna manera (creo que aún me tiembla el cuerpo si pienso en esa tarde). 

Pienso en que la última vez que te ví fue hace un poco más de dos años, que la pasamos bien. Pienso también en cómo estará tu cuerpo, si ya serás solamente huesos, si alguna vez podrás descansar de verdad. Antes cualquier cosa que me recordara a ti me hacía llorar, ahora ya no me quiebro como antes sin importar el contexto; de todas formas, eso no está mal. Me doy cuenta de lo mucho que me cuesta asimilar los cambios y las muertes, y en que tal vez no podré sanar. Pienso en hace dos años, de todas las despedidas conscientes e inconscientes que tuve que hacer, y en todo lo que hago ahora.

 ¿Te habré agradado con pelo corto? ¿Qué pensarías ahora si te contara de mi diagnóstico? ¿Pensarías también en hacértelo y encontrarías algo de sentido a tu vida, o habrás pensado que es una tontera más? ¿Me habrías acompañado a mis exposiciones? ¿Hubieras dejado que te retratara con tus flores? 

Hace tiempo no soñaba contigo. Creo que anoche, aparte de hablar sobre ti ya consciente de tu muerte y del presente, tenía algunos recuerdos vívidos de ti estando viva antes de todo lo que sucedió. Recuerdo que la última vez que te escuché claramente fue también mientras soñaba, quizás solo un tiempo después de eso. La pieza en donde conversábamos nunca fue la tuya y sin embargo pude fotografiar una esquina. Ahora pienso que mis recuerdos son tan imprecisos y débiles que sólo lo puedo recordar a través de algunas fotos y algunos sueños que se apoyan mutuamente. 

El tiempo pasa demasiado rápido y a veces siento que me arrolla. Y sin embargo sigo hablando de lo mismo de siempre.